
Caminando despaciiito hacia el lugar adecuado para todos
Como ustedes habrán notado no es común que en este blog me ocupe de temas de actualidad ni mucho menos locales e inmediatos. Mas bien se relaciona con una mirada latinoamericanista de temas bastante añejos e incluso eternos. Sin embargo hay ocasiones en las que no puedo conmigo y esta es una.
Los argentinos estamos a pocos días de una elección presidencial.
Se da una situación muy particular y es que todos estamos absolutamente seguros del triunfo del oficialismo. Hasta los candidatos hacen (como nunca antes se había visto) campañas y discursos resignados, asumiendo que no ganarán y se disputan un segundo o tercer puesto.
Frente al gobierno que está terminando hay que admitir una serie de logros indiscutibles (nacionalización de las AFJP, asignación universal por maternidad e hijos, juicios a los genocidas, puesta en marcha de la economía -nunca olvidar de donde venimos-, Ley de medios -a pesar de su lenta implementación-)
Pero también hay que admitir cosas sobre las cuales o no se ha actuado o se actuó en el mismo sentido que los neo-liberales que los antecedieron (pago de la deuda externa, en lugar de la diferenciación ente legítima e ilegitima -Doctrina Olmos utilizada exitosamente por Ecuador, concentración de producciones agropecuarias en manos de multinacionales en desmedro de economías regionales, continuismo de la política ferroviaria-salvo para muy pocos casos en Bs As y una promesa de tren incumplida al resto del país, algunas represiones "selectivas" a marchas y protestas, etc.).
Personalmente creo que se obligó a algunos a detener "el crecimiento del vaso para que algo derrame". Y debo decir que no me parece poco haberlo logrado.
Ahora bien, la indudable continuidad de este gobierno puede disparar acciones hacia cualquiera de ambos lados. Vieja picardía del viejo (Perón) que para sumar gente al movimiento no se fijaba si llegaban por izquierda o por derecha.
Es decir, se pueden profundizar los cambios hacia la izquierda, reforzando los lazos con las naciones vecinas, poniendo en acción los organismos locales que sirvan para seguir "metiendo la economía dentro de la política" y no al revés (Banco del Sur, Mercosur, etc.), mejorando la distribución de la riqueza, (Hay una gran franja de "olvidados" que van desde la pobreza estructural hasta profesionales y emprendedores desocupados), trabajando la multiculturalidad sobre la que la hermana República de Bolivia hizo punta y nos está mostrando un camino, orientando las producciones hacia necesidades reales y no "de mercado" cuidando que esta orientación no dañe el territorio que habitamos todos, recuperando el manejo de los bienes y recursos territoriales, grabando impositivamente la renta financiera... .En fin, la lista es enorme y no es objetivo de este artículo dictarle a nadie un plan de gobierno.
O se puede, simplemente aceptar que esto es el capitalismo, que Argentina nunca se salió de él y festejar alegremente un camino iniciado hacia un supuesto primer mundo que parecen estar abandonando (por fracaso del sistema) los países del norte. Lo que supone el mantenimiento de las desigualdades o la explotacion de otros pueblos (unicos caminos capitalistas según su propia historia)
La pregunta sería ¿Estamos dispuestos y confiados los argentinos a dejar que la presidenta y su entorno elijan libremente el camino a seguir suponiendo que éste será en beneficio de todos?
Tal vez debamos pensar que en esta oportunidad es algo mas que nuestro futuro lo que esta en juego. Lo que pase con nuestro país, afectará en primer lugar a toda América Latina y luego a todas las relaciones políticas mundiales.
Creo que esta vez tenemos una oportunidad que no tuvimos nunca. Se trata de "marcarle la cancha" haciéndole ver cuál es el cambio que de verdad queremos profundizar, sin correr el riesgo de que se nos acuse de "hacerle ningún juego a ninguna derecha".
La derecha estructural argentina ya fue derrotada y nadie cree que el aparato de Duhalde o personajes como De Narváez, Reutemann o Macri puedan crecer mas de lo que lo hicieron, todo su camino en adelante será cuesta abajo. Ya no contarán con el apoyo europeo o yanqui, todos vimos que eso es la decadencia y no estan en posición de apoyar a nadie.
Esta vez tenemos la oportunidad de votar bien a la izquierda, en cada distrito buscando la candidatura mas zurda que haya y a nivel nacional hay un señor que "mira alto".
Sabemos que no ganará, pero si solo supera a los candidatos de derecha, la presidenta sabrá que hay un pueblo (una parte) decido a apoyar ciertos cambios y a combatir otros.
Visto desde el oficialismo (si el oficialismo de verdad quiere profundizar el cambio hacia la izquierda) esto puede verse como un apoyo. Le estaremos regalando el argumento de que no es fácil burlar la voluntad de un pueblo que ya las ha pasado todas.
Visto desde la derecha, los obligará a convertir unas granadas y unas balas en fuegos artificiales para navidad, ya que no podran usarlas para reprimir a quienes se quejen de sus políticas económicas siempre orientadas a los negocios que hacen con el norte del mundo.
Visto desde el centro tal vez cueste entenderlo, porque la mitad de algo nunca fue un camino para nadie, y mucho menos una solución para todos.
Y desde cualquier lugar se verá como un voto inteligente, sencillamente porque lo será.
PD: No olvide que al socialismo no se lo encuentra en el partido socialista (ironías de la actualidad).
Los santafesinos lo sabemos muy bien, tanto como los españoles.




