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lunes, 5 de marzo de 2012

Buscando adentro de la genialidad de un genio

Una capacidad que han demostrado muchos genios es la de decir muchas cosas en pocas palabras. Esto hace que adentro de un pequeño texto, a veces una sola frase, se pueda encontrar mucho más que en cátedras completas.
América Latina ha sido muy generosa con el mundo, en muchos aspectos, pero tal vez el más destacado sea la pródiga creación literaria en las plumas de muchos nombres que recorrieron el mundo. Todos ellos, desde Girondo a Cortazar, desde Amado a Borges y miles mas, nos regalaron a todos textos que se pueden releer indefinidamente toda la vida y siempre encontrar nuevas realidades que antes no descubrimos.
Uno de ellos cada vez mas universal e indiscutible es el uruguayo Galeano.
Hace como una década o más soltó aquello de que "para que cada ser humano pueda vivir como un europeo promedio serían necesarios 5 o 6 planetas como éste"
Después vinieron muchos investigadores de economía, ambiente, sociología, geografías varias y otras yerbas a corroborarlo y hubo un período de discusión sobre la cifra. Algunos sostuvieron que alcanzaría con 4 y otros llegaron a la necesidad de 8. Lo que ninguno pudo desmentir fue la veracidad de la frase del genio.

¿Pero que hay adentro de la frase sin ser dicho explícitamente?

Hace poco tuve una discusión con una amiga madrileña sobre el concepto neo-maltusiano de que en el mundo sobra gente. La sola idea de gente sobrando me repugna, sin embargo no pude entenderme con mi amiga y ella quedó convencida que esa era mi afirmación.
Este artículo pretende aclarar mi postura sobre el tema.

Galeano afirmó que el planeta no alcanzaba si cada terrícola pretendía vivir como un europeo promedio y eso significa muchas cosas.
En primer lugar es un juicio sobre el modo de vida que nos "vende" el sistema y Europa compró, compra y a la vista de los acontecimientos sigue comprando. Este no es un juicio digamos... elogioso sobre la conducta , la cultura y la conciencia del europeo promedio.
En segundo lugar, la verdad es que nunca hubo ni 4, ni 5, ni 6 planetas tierra. Hay solo éste, y en él vivimos todos. Los europeos promedio, los africanos promedio, los asiaticos promedio y los latinoamericanos promedio.
Claro que la frase de Galeano se refería al modo de vida de los europeos y a la realidad de que no hay mas que un solo planeta y a la posibilidad de que todos encontremos mejores maneras de vivir para todos.

Sin embargo a pesar de una década o más de estudio sobre el tema y de la admiración que mucho europeo le profesa al genio uruguayo, nadie en Europa pretende "bajarse del caballo". Ni los indignados, que lo que en realidad pretenden es seguir con su ampuloso modo de vida.

Otra cosa que hay adentro de esa frase, como consecuencia de que la verdad es que existe un solo planeta Tierra, es que el modo de vivir europeo, requiere de grandes producciones a bajos costos. Eso genera pobreza en el resto del mundo, donde producimos lo que ellos consumen. Y la pobreza en este sistema es la exclusión del mismo.

Es decir:
El modo de vida del europeo promedio es lo que hasta hoy ha generado sobrantes humanos en el mundo.

La verdad, insisto, la sola idea de gente que sobra me repugna. Pero eso es lo que han hecho hasta hoy los habitantes de ese pequeño lugar que va desde Lisbóa hasta Moscú y desde Londres a Sicilia. Y dadas como están las cosas y si no hacemos nada para cambiar este sistema y puesto a elegir quien puede o no sobrar, prefiero que sobren europeos y yanquis que no latioamericanos y africanos. Creo que por ese camino vamos...

Si las cuadradas e inconcientes cabezas movilizadas por la indignación en Europa y Estados Unidos lo entienden a tiempo deberían ponerse al frente de un verdadero movimiento revolucionario mundial que nos lleve a un socialismo futuro y eso empieza por ser consiente de lo que cada uno de ellos generó con su "modo de vida" según la genialidad de Galeano.
Y ese movimiento debería empezar por un grupo de "Avergonzados", para poder ser respetados por los pueblos del mundo, incluso por aquellos que fuimos su sobrante.

jueves, 1 de marzo de 2012

Pinocho otro. (version libre)


Arranquemos marzo
con un cuentito


Había una vez Pinocho. Pero no ese pinocho que fabricó Gepeto según la pluma de Colodi y ustedes conocen. Otro Pinocho.
A este no lo creó nadie, se hizo solo. Era una bocha de madera tirada en medio de unas tablas, allí por donde nadie pasaba. Así, la bocha apoyada a una tabla decidió erguirse y arrastró a otras dos que fueron sus brazos. Ya levantado buscó las más adecuadas para ponerse piernas y entonces estuvo de pié, en medio de la nada y hechó a andar.
Como ven, tampoco necesitó de ningún Ada que le insufle vida. Tenía la decisión de vivir y con eso bastaba.
A poco de andar se cruzó con algunas personas que, asombradas frente a este extraño personaje, le hicieron preguntas. Contestó mintiendo, a sabiendas que a la verdad nadie la creería. Así descubrió que al mentir le crecía una protuberancia enorme en la bocha, a modo de nariz, pero gigante.
En lugar de asustarse, avergonzarse o temer algo de esta situación, comprendió que podía ser de una gran utilidad. Disponer de madera, al solo precio de mentir, le permitiría hacerse de una gran cantidad de este material.
Así fue que pudo construirse una casa muy bonita. Con dos plantas, balcones, habitaciones amplias, galerías, terraza y hasta un lindo jardín en el que no plantó ningún árbol, porque los árboles dan madera y él de eso tenía todo lo que quisiera.
Una vez instalado en su flamante casa la equipó con los mejores muebles que nadie jamás haya visto. Lo único necesario para mejorar la calidad de la madera, era mejorar la calidad de la mentira.
Todo esto lo logró en solo 6 días y al séptimo estaba extenuado y decidió descansar y admirar su obra. Era muy engreído y pedante y no le faltaban razones. Se hizo a si mismo y en una nada de tiempo alcanzó lo que para el común de la gente significa el esfuerzo de toda una vida.
Al octavo día se aburrió y salio a caminar, recorrió muchos lugares y vio como la gente construía con madera cantidades de cosas además de casas y muebles. En un pequeño bosque pudo observar que una niña juntaba ramitas que ordenaba prolijamente en lugares estratéjicos de donde los pajaritos las juntaban para hacer sus nidos. Podría haberse enternecido con esa visión, pero él no tenía corazón. Habló con la niña que no se extrañó del aspecto de este personaje. Supo que se llamaba Ángela y que todas las tardes iba a ese bosque. Ella no le preguntó nada y así él no tuvo que darle explicaciones (ni sinceras ni mentirosas).
Siguió su camino y pudo ver en un lugar, como un niño con una gran sierra, cortaba en partes, grandes ramas que unos hombres buscaban y apilaban prolijamente en un lugar donde eran vendidas. Supo que se llamaba Nicolás, porque los hombres le gritaban ¡Nicolás esto! ¡Nicolás aquello!
Cansado de caminar, decidió volver y descansar en su flamante casa.
Al día siguiente al despertar se le ocurrió una gran idea. Iba a crear un imperio maderero, con la ayuda de Nicolás y Ángela. Habló con los dos y ellos aceptaron divertidos.

Ese mismo día se sentó en su mejor sillón y empezó a inventar y decir mentiras. Si la mentira era muy buena y muy sólida, su nariz se convertía en un tirante de ébano o caoba. Si por el contrario era... digamos... flojita, el tirante era de menor valor, como eucaliptus o pino.
Durante una semana, Nicolás cortaba la nariz cada vez que dejaba de crecer y Ángela la apilaba prolijamente clasificada por calidad y tamaño y así, el jardín pronto rebozaba de estibas de tirantes y tablas de distinto tamaño y tipo.
Pinocho abrió su primer corralón maderero y fue todo un éxito. Su costo era tan bajo, que podía competir con grandes ventajas frente a cualquier corralon similar de cualquier parte del mundo. Pronto compró un terreno mayor y luego otro y otro y así fue construyendo el imperio que había soñado. Ángela y Nicolás se hicieron casi tan ricos como él pero estaban muy pero muy cansados y así se le ocurrió otra gran idea.
Le propusieron a Pinocho que contratara "unos negritos baratos" que estaban llegando quien sabe de donde, por la prosperidad que esa zona estaba experimentando dado que el volumen del negocio maderero había impulsado el negocio de la construcción y ahora casi todos tenían casas como la que Pinocho había hecho al principio. Aliviados ellos de la carga laboral de aserrar, clasificar y apilar, se dedicarían solo a inventar mentiras para que Pinocho las diga. Él haría menos esfuerzo que hasta ahora y solo leería lo que ellos le inventaban. Diría barbaridades que producirían mucha mas cantidad de madera y de mejor calidad. Así fue y las mejores mentiras, mejoraron el negocio. Dijo cosas como que el mercado lo regula todo, que los estados son innecesarios, que la política es parte de la economía, que la democracia era un producto del capitalismo, que cada uno es el único responsable por su destino, que los pobres son malos y por eso las cárceles están llenas de ellos, etc., etc., etc. Mentiras muy buenas y tan elaboradas que no solo lograron enriquecerlos muchísimo a ellos, sino que todo su entorno, los otros habitantes, las aldeas vecinas y hasta los países de la región acumularon grandes riquezas.

En todo este tiempo. Pinocho había estado desarrollando algo que trataba de reprimir pero no podía. Era un gusto especial por Ángela, algo distinto a la amistad y el agradecimiento. Su capacidad para inventar mentiras había logrado que la vea de una manera completamente nueva. Trataba de reprimirlo, porque no quería decírselo. Temía de lo que pudiera pasar si decía una verdad.
Urgió un plan. Dejaría que Nicolás se entere, casi sin decírselo y luego le pediría a él que se lo diga a ella. Era un poco retorcido, pero Pinocho odiaba los riesgos. Jamás había invertido ni arriesgado nada y no pensaba empezar ahora que les iba tan bien.

Resultó que en todo el camino de esta situación triangular, Nicolás acabó enamorándose de Ángela, algo que poco tiempo antes no le hubiera parecido posible porque en el fragor del crecimiento se había puesto gorda, algo vieja, digamos... feúcha. Sin embargo le pasó y no lo pudo disimular y se lo dijo con toda franqueza, corriendo con todos los riesgos o mas bien pensando que nada malo pasaría, ya que las mentiras debían ser dichas por Pinocho y no por él para convertirse en riqueza. Ángela lo aceptó inmediatamete y le confesó que hacia mucho esperaba ese momento y ninguno de los dos creyó que seria necesario ocultarlo, ya que si las simples y alegres mentiras dichas por Pinocho producían riqueza, mucho más podrían producir las mentiras rencorosas y odiosas a partir de ahora.

Se equivocaron los dos.
Cuando Pinocho lo supo, enrojeció de furia, se infló de rencor y en un grito que estremeció a medio planeta les gritó:
¡Looooooooossss oooooooodiiiiiiioooooo!
No lo pudo evitar, le salió como de las tripas que nunca tuvo.
Y mientras lo decía todo, desde su casa hasta el último rincón de la riqueza de su imperio, incluyendo las fortunas de Nicolás y Ángela, la prosperidad de los pueblos y todo, pero todo, todo lo que había sido construido con trabajosas y elaboradas mentiras, literalmente, de-sa-pa-re-ció.
Había dicho la primera verdad de su vida y nada pudo resistirlo.

Ahora están todos cada vez mas sumidos en la pobreza, no saben hasta que punto puede llegar la desocupación, el hambre y la miseria. Pinocho sigue internado con "pronóstico reservado" y Nicolás y Ángela, tratan de convencer al mundo que saben como salir de ésto, pero nadie les cree.